

Este blog no es, nunca podría serlo porque yo no soy un experto en entomología, un blog solo de macrofotografía. Es una de las especialidades que me gusta practicar, sobre todo en verano.
Pero uno se siente mucho mas a gusto en el paisaje, y mas concretamente en las marinas. Siempre le encuentro la explicacion en que uno es de bien tierra adentro, por lo que la mar le sigue subyugando, como desde la primera vez que pude sentirla. Y me sigue provocando las mismas sensaciones, el mismo misterio y curiosidad.
Hoy he subido dos fotos bien diferentes. La primera es un atardecer de este mismo verano en Arnao (Asturias), con esa luz dorada que suele darse cuando el viento sur calienta el ambiente.
La segunda es del verano pasado, está tomada, yo casi diría que soñada, en Dubrovnick, en la ciudad vieja y casi a la noche. Hay en ella mucho de premeditacion, mucha elaboracion porque era justo lo que quería evocar: esa luz, ese silencio, esa calma casi intemporal. Los tonos ayudan a transportarnos de forma involuntaria hasta otra época.
Espero que os gusten.









