Me encanta agarrar la cámara y relatar, si creo que el relato merece la pena, la vida que vá bullendo alrededor.
Somos curiosos observando y dignos de ser observados. Nuestros gestos, reacciones, costumbres y actitudes naturales son los que nos conforman como seres humanos. Lejos de la "pose", de la sonrisa forzada, del perfil favorecedor, se recupera el "paisaje humano" que diría un buen amigo fotografo:

Esta imagen está tomada en una especie de casino, al menos así lo reconocí, en Ayamonte.
Es curioso contemplar como permanecen unas cosas, el scenium, mientras que otras evolucionan en ese mismo scenium llegando a convertirse en el "puctum" no solo de la fotografía.




