

El otro dia un colega me invitó a ir juntos a fotografiar una playa con unos paisajes increibles. A buscar juntos encuadres nuevos, luces del amanecer, brillos en la arena.Le agradecí la invitación, que uno se educó frente a un colegio de pago y algo aprendió. Pero no.
La fotografía al amanecer, o al atardecer, que dá igual, es como el onanismo, le contesté. Es un vicio solitario que debe de ser vivido de forma individual, pasando frio y mojandose los piés con aquella ola que cuando la ves en el visor ya es tarde para retroceder. Uno debe de vivir el estrés que provoca el saber que aquella luz dura pocos minutos, que aquellos colores no se van a repetir, que aquella nube vá camino del horizonte y solo dura ahí lo que el viento tarde en empujarla mar adentro. Aquel escenium está puesto para ti. Alguien, no sé donde, enciende la luz que tiñe el cielo, otro descorre el velo, aquel blanquea la nube...os acordais de la canción de J.M. Serrat ???, algo asi se pone en marcha cada mañana.
Saludos a tod@s
















